jueves, 27 de octubre de 2022

Misa de Acción de Gracias en el Perpetuo Socorro por los 12 Redentoristas beatificados. Y un seglar mártir no beatificado.

 

En el Santuario del Perpetuo Socorro se ha celebrado una Misa de Acción de Gracias por los mártires Redentoristas beatificados el día anterior en la Catedral de la Almudena. Numerosos sacerdotes de esta Congregación, estuvieron presentes, además de familiares de los mártires y fieles.

Presidió la celebración el Padre Rogerio Gomes, superior general de la Congregación del Santísimo Redentor, fundada en 1732 por San Alfonso María Ligorio cerca de Nápoles. El Reino de Nápoles había pertenicido a la Corona de España hasta el Tratado de Utrecht, pasando a manos austríacas, pero en 1734 vuelve a la Casa de Borbón española, siendo uno de sus Reyes Carlos VII, que cuando muere su hermano Fernando VI en España sin sucesión, pasa al Reino de España como Carlos III. Entre los santos más famosos de la Congregación, el Obispo de Filadelfia, Juan Neumann. A partir de ahora, los beatos españoles mártires de la guerra, 18 en total, superan al resto de los redentoristas elevados a los altares en todo el mundo.
El Padre Rogerio Gomes no dio ninguna explicación de lo sucedido en 1936, englobando todo en el testimonio de quienes dan la vida por Cristo, por fidelidad al Evangelio y a su propia conciencia y lo relacionó con quienes hoy en día sufren martirio en su lucha por un mundo mejor, a causa del pecado social. Como ejemplo concreto puso el de un Redentorista que no ha podido ingresar ahora en Nicaragua, donde hay un régimen comunista, aunque eso no lo dijo.
A quien esto escribe se le ocurre que el martirio hoy en día lo sufren sobre todo los millones de niños asesinados en el vientre de sus madres legalmente, de los que en España van ya dos millones desde que entró en vigor la inícua Ley del Aborto en 1985. Y que los autores de tales matanzas, en 1936 y ahora, son los mismos partidos, con las mismas siglas, las mismas fuerzas del mal: socialistas, comunistas y demás ralea. Sin excluir a la derechita cobarde, que se ha subido al mismo carro de la iniquidad.
Al final de la Misa, el Superior Provincial, Padre Francisco J. Caballero, agradeció a todos su presencia y su trabajo. Entre los presentes, el Padre Zdzislaw Francis Stanula, vicario general; el Padre Johannes Römelt, coordinador de la Conferencia Redentorista de Europa; el postulador general, Padre Antonio Marazzo, y al vicepostulador de la causa, Padre Antonio Quesada.
Al terminar, la Salve a la Virgen del Perpetuo Socorro, cuadro realizado por Encarnación González en 1925 y que se salvó de las destrucciones del año 36. Es copia del medieval que hay en la Iglesia de San Alfonso en Roma. 
Entre todos los presentes, uno sólo con corbata, el que esto escribe. En un barrio señorial como el de Chamberí resulta llamativo en una solemnidad y en domingo, que ni un solo caballero la use, como ha puesto de moda el actual inquilino de La Moncloa. Ni lectores, ni los que hicieron las preces, ni familiares, ni nadie, incluidos algunos de avanzada edad. A la hora de comulgar, todos en la mano, sin otra excepción que alguna anciana en silla de ruedas que no podía ni levantar las manos. Hubo uno que sí, de rodillas y en la boca. Adivinen quién.
 


Mucha gente, pero habría cabido más. Y el magnífico órgano neogótico no sonó, dedicado a conciertos esporádicos. Ganó el Premio al mejor órgano en París en 1900 y fue instalado en 1902. En su lugar, una guitarra y un violín y la buena voluntad del coro.

No es pequeño el número de los familiares de los mártires, teniendo en cuenta que al ser célibes no tuvieron descendencia directa. Muchos de los beatificados nacieron en la España rural, concretamente 5 de la provincia de Burgos.
 
Y los jóvenes Redentoristas, que haberlos, haylos.
 

En la nave principal del templo, en un costado, hay otro cuadro de 6 mártires Redentoristas de Cuenca, beatificados anteriormente.

En la Capilla del Santísimo, muy espaciosa, también está el recuerdo de aquellos 6 mártires, con cuadro, lápida y biografías breves.

La Capilla es de 1960, aprovechando un patio interior, obra de José María Ledesma y Alfredo Ramón Laca. Las vidrieras, como las reconstruidas del templo, de la Casa Maumejean.


 Al entrar destaca el Cristo del Perdón, obra de 1945 del granadino Torres Rada.

El retablo neogótico del Altar Mayor es de madera y alcanza los 17 metros de altura.

Así era el interior del templo en 1910.


En este Santuario y en la Basílica Pontificia de San Miguel estaban los redentoristas asesinados en 1936. San Miguel fue dejada en los años 50 y atendida por el Opus Dei. La Congregación del Santísimo Redentor tiene otra Parroquia en Madrid, con ese mismo nombre. En ella se celebró el 25 de marzo de 1984 la Consagración del mundo al Corazón de María, en unión con el Papa Juan Pablo II. En Madrid la presidió el Cardenal Ángel Suquía.
 

En el «Campo del Tío Mereje», dentro de los límites del barrio de Chamberi, gracias a la aportación generosa de la condesa de Egaña y sus dos hijas, se inició el proyecto de construcción de un Santuario. La primera piedra fue colocada el 27 de marzo de 1892 por el obispo Ciriaco María Sancha Hervás. Si bien el diseño arquitectónico se encargó la arquitecto Juan Bautista Lázaro, posteriormente se hizo venir de Francia al hermano redentorista Gustave Knockaert, arquitecto, responsable del imponente estilo neogótico del templo. El nuevo arquitecto, José López Salaberry, que trabajó con el hermano Gustave certificó el 27 de abril de 1898 la conclusión del templo, que fue inaugurado al día siguiente por el obispo José María Cos y Macho .

En la historia de esta iglesia, y de la comunidad de religiosos, hay que destacar que en 1908 el P. Gregorio Rodríguez fundó allí la «Obra de Defensa de la fe en España» y colaboró con Luz R. Casanova, fundadora, más tarde, de las Apostólicas del Corazón de Jesús.

En 1942 fue reconstruido por Regiones Devastadas bajo la dirección del arquitecto Alberto de Acha y Urioste, quien alteró bastante las trazas del edificio original, sobre todo la fachada, que fue reconstruida sobre sillares de piedra."

También hay que saber que el fundador del Movimiento Católico Español, José Luis Corral, pasó muchas horas de oración en esta Iglesia en 1981, antes de decidirse a fundar esa asociación, decisión que sería definitiva tras unos ejercicios espirituales en Pozuelo con "Lumen Dei" y el Padre Rodrigo Molina.

El actual párroco es el P. Damián Cubillo Ávila que vive en una comunidad de nueve religiosos que también atienden la parroquia, que ofrece el ciclo completo de formación para la iniciación cristiana y un interesante y completo marco de comunidades de fe tanto para los adolescentes como para los jóvenes y para los matrimonios. Es importante en la pastoral el cursillo prematrimonial y el grupo de atención a los separados y divorciados. También hay una unidad de escucha además del acompañamiento personal que realizan los sacerdotes de la parroquia. La Caritas parroquial atiende semanalmente a unas 45 familias.

Una de las prioridades de atención de esta parroquia son lo jóvenes. Este verano, en el Monasterio de La Espina, se volverá a celebrar el encuentro de jóvenes de las Comunidades de Redentoristas de España. Un encuentro en el que también se trabaja la dimensión vocacional. Hace medio mes se ordenaban cuatro jóvenes sacerdotes Redentoristas con lo que se garantiza cierta continuidad de presencia del carisma en España.

 Esta comunidad de Redentoristas es, en este momento de la guerra en Ucrania , el lugar en dónde se centralizan los donativos destinados a los más de cien religiosos Redentoristas que están en Ucrania. La generosidad de particulares y de empresas ha hecho que el dinero que se está enviando a los Redentoristas que permanecen en ese país aumente cada semana. Un dato que también habla de la generosidad de los fieles de esta parroquia.

Un mártir seglar de esta Parroquia no beatificado todavía, que hay que recordar.


 Tenía 18 años y era de Arcos de la Frontera, como el Requeté Mártir, antonio Molle Lazo. De la familia fundadora del Circo Price y simpatizante de Falange.

 Se llamaba José Maríano Sánchez Gallego y era uno de los hijos de un afamado empresario de la época. Su padre era Mariano Sánchez Rexach, director del Circo Price, quién había denunciado su desaparición ante la Policía el 30 de junio. El chico había nacido en 1918 en Arcos de la Frontera (Cádiz) pero llevaba más de media vida en la capital.el joven simpatizaba con las derechas, especialmente con la Falange, lo que le posiblemente terminó por costarle la vida. No tenemos constancia de que estuviera afiliado a ningún partido aunque sí que hemos podido comprobar por medio de su padre que tenía amigos falangistas que militaban en centuria de Chamberí.Otro de los aspectos que destacan en la figura de nuestro hombre era su devoción por la religión. Segun el blog http://testigosdelaredencion.blogspot.com/ , ingresó a los ocho años en el Colegio de los Escolapios de San Antón, que como bien sabe el lector, durante la Guerra Civil se convertiría en prisión. También estudió en el Colegio de San José de los Hermanos Maristas de Fuencarral donde terminaría el bachiller. Allí comenzó su actividad religiosa de una manera bastante clara: formó parte de las directivas de dos asociaciones cristianas: “Los Pajes de Cristo” y “Amigos de Jesús”. Con apenas quince años, en 1933, se convirtió en uno de los jóvenes fundadores del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid que pusieron en marcha el Centro Juvenil de Acción Católica Mariano Alfonsiano.

 Lo cierto es que la Policía llegó a la conclusión de que el 30 de junio nuestro protagonista fue secuestrado por dos o tres individuos, posiblemente vinculados al Partido Comunista.

Torturado salvajemente

Cuando apareció el cadáver de José Mariano en Pozuelo el 5 de julio, la Guardia Civil trasladó sus restos hasta el cementerio de esta localidad. Allí un médico forense y un juez practicaron la autopsia comprobando que el joven había sido torturado salvajemente antes de su asesinato. Tenía las muñecas muy deterioradas, lo que significaba que había permanecido atado durante horas con una gran presión. Su rostro y tórax presentaba numerosos hematomas como consecuencia de los golpes que recibió antes de su muerte. Además, su cuerpo presentaba cuatro orificios de bala (dos de ellos con salida) y uno más en la cabeza que fue el que propició su muerte. Llevaba unas ropas diferentes a las que lucía el día de su desaparión y en uno de sus bolsillos guardaba su cartera y una estampita de la virgen. Gracias a estos datos, los guardias civiles pudieron verificar su identidad y notificar a sus padres la triste noticia del asesinato de su hijo.



Una emotiva carta en el Congreso

Pero no adelantemos acontecimientos. Mientras la Policía hacía su trabajo, el padre de nuestro protagonista, Mariano Sánchez Rexach, pidió ayuda desesperada al Congreso de los Diputados para que las autoridades detuvieran a los asesinos de su hijo. Lo hizo escribiendo una carta al al diputado José Antonio Gamazo, miembro de Renovación Española con el que tenía una buena relación. Éste diputado conservador leyó la misiva durante una sesión del Parlamento que se celebró el 9 de julio de 1936, solo cuatro días después del asesinato:

“Deseo vivamente que a través de estas líneas no vea usted, aparte del dolor de un padre, sino a un ciudadano deseoso de que ante tanto caso de criminalidad feroz, ustedes los diputados de la auténtica España vean la forma de conseguir del Gobierno medidas que eviten nuevas desgracias. Yo tenía un hijo, un hijo ejemplar, estudioso, formal, cristiano, temoroso de Dios y obediente de sus padres hasta la exageración…Esta mañana me ha comunicado la Policía que en el término municipal de Pozuelo ha aparecido el cadáver de mi pobre hijo. Allá nos hemos ido su madre y yo. Que horrendo cuadro. Horrendo. Criminal y feroz. Han tenido a mi pobre hijo secuestrado durante cinco días y atado a una silla. Y después, por tener seguramente a la Policía cerca, le han llevado a la carretera de Pozuelo lo han tirado al suelo desde el interior del coche y lo han asesinado vilmente como a un conejo indefenso. Mi hijo se llamaba José Sánchez Gallego, de dieciocho años, sin estar afiliado a ningún partido político. Aunque no quiero ocultarle que sus amigos todos eran de la derecha y algunos militaban en Falange. Solo deseo de usted que exponga ante las Cortes este nuevo caso para ver si entre todos consiguen librar de esta lacra social a nuestra amada España”





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