jueves, 31 de marzo de 2016

5 horas de Misa de Pascua con los neocatecumenales en San Francisco Javier de Cartagena

Parroquia de San Francisco Javier, en la barriada de Los Barreros en Cartagena. Sábado de Gloria a las 10,30 h. de la noche. Los fieles salen del templo y se congregan en la plaza para encender el fuego pascual, el cirio y las velas que portan cada uno. Recorren la plaza en procesión y entran con el templo a oscuras. Comienza así una celebración que duraría 5 horas exactas.

 El templo se ilumina después y luce en todo su esplendor, recién restaurado y reformado. Unas 300 personas lo llenan. De todas las edades. Bastante juventud.
Abundancia de flores, velas y luces. Coro con varias guitarras y algún instrumento más. El "altar mayor" reformado según los cánones del movimiento neocatecumenal fundado por Kiko Argüello.
Antes estaba en el centro y en el lugar principal el Sagrario, a sus pies el altar y más adelantes los ambones para la Epístola y para el Evangelio. Con la reforma litúrgica posconciliar, el altar fue separado del sagrario para que el sacerdote celebrara de cara a los fieles, el ambón de la Palabra de Dios se quedó al lado derecho y en el izquierdo un micrófono y atril para la oración de las fieles y otros usos alternativos. El Sagrario queda al margen, en una capilla. Salvo excepciones.
Ahora, con la "reforma neocatecumenal", en la presidencia está el sitial del celebrante, que preside nominalmente. Luego, un ambón donde se realiza la mayor parte de la función, lecturas, moniciones, cánticos, participaciones... Abajo del todo, una mesa que hace las funciones de altar, grande y cuadrada, para celebrar en torno a ella la "partición del pan" y el reparto "del pan y del vino".
La celebración de la Resurrección del Señor se hace con 9 lecturas. Aquí monita una persona, lee otra y luego canta otro acompañado de una guitarra. Son toques monocordes, de un estilo muy particular y característico de este movimiento, con fuertes voces del solista, que grita más que canta, acompañado cada tanto por un coro con palmadas y sones rítmicos. Ni una sola canción tradicional. Ni de antes ni de después del Concilio. Todo es propio y particular. Aunque esta es la celebración parroquial, abierta a todos y en este caso con muchos invitados que acudían porque había bautizos.
Tras las tres primeras lecturas, se invita a los asistentes a expresar cómo les ha iluminado la Palabra de Dios con las lecturas habidas. Lo hacen varios, todos de comunidades neocatecumenales, contando brevemente sus vidas, casados con hijos y nietos, solteros sin más, quien tenía sueños y ninguno se cumplió pero es feliz con el Señor.....
Más lecturas con moniciones y cantos estrepitosos y el Evangelio. Hablan brevemente los dos sacerdotes concelebrantes y vuelven a dar sus testimonios los espontáneos.
Con lo cual se llega a las 2 y pico de la madrugada. Van casi 4 horas.
Llegan los bautizos. Son 3 niñas. Por inmersión tres veces cada una y otras tres mostradas triunfalmente como Dios las trajo al mundo, completamente desnudas. Qué sabia ha sido siempre la Santa Madre Iglesia y cómo pretenden enmendarle la plana.
 Llega la Comunión. Los sacerdotes se sientan y la reparten media docena de ministros extraordinarios. Trajeados, llevan una bandeja y le van entregando en la mano a cada uno. Imagen más propia de un "barman". El pan eucarístico está formado por pequeños dados de pan, como minúsculos canapés.
 Pero cada cual no debe consumirla al recibirla, sino esperar a cuando ya esté todo repartido, para lo que se necesita otra ronda para que no quede nada en las bandejas. Momento en el que el presidente sacerdote dirá aquello de "Este es el Cordero de Dios..." y repetirán todos "Señor, no soy digno...." y se llevarán los taquitos a la boca. Cómodamente sentados.
 A continuación, los "ministros" pasarán con enormes cálices con no menos de un litro o litro y medio de vino consagrado, repartiendo persona por persona, que van bebiendo. Y repitiendo, si es menester, hasta que todo quede consumido. No pueden quedar restos.

 Mientras, los bancos se han ido quedando vacíos en gran parte. Al menos un tercio de los que empezaron la ceremonia se han ido en diversos momentos. Todo termina con la Bendición final, muchos aleluyas y una danza de inspiración hebrea en torno a la mesa-altar. Son las 3 y media de la madrugada. 5 horas de función religiosa. Y hay que adelantar los relojes una hora por el cambio horario. Son las 4,30 h. de la madrugada. Los neocatecumenales se van a continuar la celebración comiendo cordero y terminando con el ayuno que han hecho durante todo el sábado. A eso del cordero ya no está todo el mundo invitado. Es sólo para ellos. Al templo sí, hemos podido entrar todos. Y salido los que han querido.

¿Qué se deduce de esto que hemos visto? Una concepción de la Misa y del Sacrificio Eucarístico que se aleja impresionantemente de lo que siempre hemos creído y vivido. Sacrificio, Altar, Sacerdote y Comunión están íntimamente unidos, místicamente, realmente, físicamente, sustancialmente. En el Altar se realiza el Sacrificio perpetuo, por manos del Sacerdote, "in persona Christi", y comulga él bajo las dos especies para consumar la integridad del Sacrificio, dando participación a los fieles adorantes que comulgan a los pies del altar y de manos del Sacerdote.
Esta trastocación del Altar, esta postergación del Sacerdote, esta separación del comulgante, esta profanación del Santísimo Sacramento, revelan que detrás hay una mente mucho más próxima a Lutero que al Magisterio de la Iglesia. Ahora y así se está celebrando una Cena de fraternidad, donde la protagonista es la Comunidad y donde se comparten pan y vino como signo de esa fraternidad. Eso revelan los gestos. Luego, "de interioris", ni aun la Iglesia puede juzgar. Pero la Iglesia tiene el deber de enseñar y confirmar en la Fe. Y en los signos que la manifiestan.
Hace años estuvimos en otra celebración. Entonces, el copón y el cáliz iban "rulando" de mano en mano para la Comunión. Parece ser que la Santa Sede les dijo que eso no podía hacerse así. Con mucho bombo y platillo se anunció que habían aceptado la corrección de la Santa Sede. Y ahora vemos en qué consiste esa aceptación. Nos parece una burla.
Sin embargo, sí nos parece acertado el cambio en el momento de ofrecer un signo de paz, que se convierte en un verdadero revuelo muchas veces. Los neocatecumenales tienen permitido hacerlo durante el Ofertorio, en vez de tras el Padrenuestro. Mejor así, atenta menos contra la dignidad de la celebración, especialmente cuando la Sagrada Víctima ya está presente sobre el Altar.
Con este artículo no queremos hacer un juicio valorativo de conjunto del Camino Neocatecumenal, que sin duda tiene cosas muy buenas en cuanto a vivencia más profunda de la Fe, vuelta a la práctica de muchos alejados, fecundidad en los matrimonios, vocaciones sacerdotales y religiosas, entrega al apostolado y misiones, etc. Simplemente queremos contar lo que hemos visto, con ojos católicos y con mente católica. Y contarlo a la Iglesia. Y a ellos mismos, que así tienen oportunidad de corregirse.



3 comentarios:

Unknown dijo...

Pues con el camino neocatecumenal he experimentado en mi vida un regreso a lglesia católica más consciente y amante de la eucaristía, del triduo Pascual, del perdón de los pecados, del arrepentimiento y de una vida nueva para Cristo, ninguno de nosotros irrespetamos insultamos al señor tomamos la eucaristía con mucho amor y respeto, para nosotros cada eucaristía es un momento profundo de amor, de adoración a cristo, que lastima que no puedes ver esto cada eucaristía para mi no es un show atravez de estos cantos del camino puedo meditar más las lecturas el Evangelio, yo había cometido pecados terribles y me había apartado de la iglesia católica, y fue el atravez del camino neocatecumenal que Cristo me llamo nuevamente a la iglesia verdadera la única iglesia católica, por eso no entiendo por que compara al camino con la reforma protestante de lutero, si lutero negaba a cristo eucaristía, al comulgar lo hacemos con pan acimo(pan sin levadura, harina de trigo y agua) por que critican esto no lo entiendo no soy teología ni sacerdote, pero me gustaría que me explicara para sacarme de la ignorancia, por que se escandalizan por esto acaso Cristo en la última cena partió una hostia? La hostia según tengo entendido se empezó a usar cuando a las eucaristía existían muchas personas cuando el imperio romano se volvió cristiano, para nosotros ese pan acimo cuando es consagrado por el sacerdote se vuelve el cuerpo de Cristo, por eso no entiendo que nos compare con lutero, para nosotros la madre de Cristo siempre a sido virgen intercesora y la amamos como nos enseña la iglesia católica, por que tanto ataque? Por que tanto escándalo no lo entiendo.

Unknown dijo...

El que te recibamos el cuerpo de Cristo. De manos del sacerdote depende del sacerdote, algunos sacerdote prefieren dar el pan (el cuerpo de Cristo ellos mismos), como en las demás eucaristía y aveces como en las demás eucaristía la dan los laicos, como (los ministros extraordinarios de la eucaristía).

puertolas dijo...

El problema no es el pan ácimo. Toda la Iglesia Católica usa pan ácimo. Lo que no sé si el que usan los neocatecumenales es ácimo, ya que lo dan en forma de taquitos que parecen tener cierto volumen que suele dar la levadura. Aun así, eso sería lo de menos.
El problema es que la Misa no es una repetición de la Última Cena, como creen los protestantes, sino el Sacrificio de Cristo en la Cruz, que se repite en cada Misa, lo cual fue instituido en la Última Cena.
Lutero sí creía en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, pero sólo mientras se celebraba la ceremonia. Las especies eucarísticas sobrantes ya no eran el Cuerpo de Cristo, según él.
Mientras que las ceremonias católicas subrayan esa idea del sacrificio, con un sacerdote, que da de comer del sacrificado a los fieles, desde un altar, sabiendo que lo que reciben y comen es a Dios, lo que da lugar a escenas conmovedoras de comulgar de rodillas y en la boca, sin atreverse a tocar el Cuerpo de Cristo, que sólo hacen los sacerdotes, esa familiaridad, esa francachela, esa desenvoltura con el que se trata el Cuerpo de Cristo en el Camino Neocatecumenal, expresan mejor lo que creen los protestantes que lo que creemos los católicos. En el C.N. el sacerdote se queda sentado y los asistentes se reparten el Pan consagrado como se comparte una comida, incluso alejados del altar, sentados, lo guardan un tiempo en sus manos para comerlo luego todos a la vez. Todo eso es muy chocante, contrasta con la tradición católica.