jueves, 6 de abril de 2017

San Martín: Adoración, Misa y Conferencia de PIlar Severiano

El Templo de San Martín de Tours está dedicado actualmente a la Adoración Eucarística. Antes de la misa vespertina se termina la Adoración con las Alabanzas y la Bendición del Santísimo, mientras suena el majestuoso "Tantum ergo".


 A la misam de diario, asisten un centenar largo de personas, con devoción y recogimiento. No hay homilía.
 La Comunión la imparten dos sacerdotes y se puede recibir de rodillas, ya que dispone de un amplio y cómodo comulgatorio.
 La parroquia de san Martín fue una de las más antiguas de Madrid. Se encontraba situada originariamente en la plaza de las Descalzas, frente al Real Monasterio del mismo nombre, habiendo sido fundada en el siglo XII como monasterio benedictino. El conjunto aquitectónico del convento y la iglesia llegó hasta el siglo XIX sin grandes vicisitudes. Durante el reinado de José I Bonaparte, y cumpliendo el mandato del rey de que se abrieran espacios diáfanos en el centro de la ciudad, fue derribada la iglesia. El nombre y la tradición de la parroquia se trasladaron al actual edificio en 1836, durante la desamortización de Mendizábal, ocupando lo que hasta entonces había sido convento de Portacoeli de Clérigos Menores, fundado en 1648. Previamente (1809) se habían fusionado en éste los dos conventos que esta orden tenía en Madrid, es decir, el del Espíritu Santo de la Carrera de san Jerónimo (ocupa su lugar el Palacio del Congreso) y el propio de Portacoeli.

La fachada principal recae a la calle Desengaño. Presenta un fuerte carácter monumental, aun dentro de los cánones escurialenses que imperaban en el sigo XVII en la aquitectura madrileña. Se estructura esta fachada en dos cuerpos, rematando la sección central un frontón triangular y las laterales sendas torres prismáticas. Llama la atención el empleo masivo del ladrillo en los paramentos y su desnudez decorativa, en claro contraste con la portada, en la que se emplea el granito y un abigarrado diseño. La antedicha portada se compone a modo de retablo, con dos columnas exentas sobre altos plintos flanqueando el ingreso y un cuerpo superior, muy decorado, con una hornacina que aloja un grupo escultórico representando al venerable Agostino Adorno, fundador de los Clérigos Menores, ante la Virgen de Portacoeli, antigua advocación del convento.
Es ésta una de las más destacadas fachadas barrocas que se conservan en Madrid, después de la destrucción de muchas de las que existían en diversos avatares, como la Desamortización o la Guerra Civil, y a pesar de ver alterada en cierta medida su imagen por la adición de una moderna fachada en el edificio contiguo.
 La iglesia sigue los cánones de la arquitectura madrileña del siglo XVII. Se trata de un edificio de planta de cruz latina, transepto de brazos cortos, capillas laterales y profundo presbiterio. La intersección del crucero se cubre por cúpula ciega con chapitel al exterior, sustentada por pechinas; la nave presenta bóveda de cañón con lunetos. No se conoce con exactitud el autor de las trazas del edificio, aunque se han señalado los nombres de José de Valdemoro, José de Churriguera (a quien se atribuye la portada) e incluso Pedro de Ribera. En cualquier caso, es un ejemplo prototípico de iglesia barroca del foco cortesano, apreciándose la influencia de Pedro de la Torre y Francisco Bautista, dos de los arquitectos más señalados de esta escuela, en el diseño general.
 El interior es sencillo y diáfano, aunque con detalles de gran elegancia, como el juego de ménsulas que sostiene la cornisa, las pilastras o las tribunas con forma de balcón que asoman a la nave. Del mobiliario original es poco lo que subsiste. El altar mayor se decora con un retablo neorrenacentista, presidido por un relieve representando a san Martín de Tours y el mendigo, obra de Ricardo Bellver. Varias imágenes y retablos, la mayoría de factura moderna, se reparten por las capillas.
 Entre las imágenes más bellas está la del Ángel San Rafael y el joven Tobías con el pez del que sacaría la hiel que curaría la vista de su padre.
 No menos bella es la imagen de Santa María, Reina de Cielos y Tierra, coronada por la Santísima Trinidad.
 En el salón parroquial se ofrecen una serie de conferencias de gran interés. Se llenó hasta los topes y hubo que incorporar sillas plegables. Gran atención y participación, con preguntas al final.
Presentada por Juan Carlos García de Polavieja, sentado detrás, Pilar Severiano explicó en qué consiste el microchip que pretenden implantar en todos los humanos para controlarnos, dominarnos y robarnos, según ya está predicho en el Apocalipsis.
Pero Dios es más fuerte y poderoso. Quien ame a Dios todo podrá superarlo.
Pueden verse las fotos en grande pinchando sobre ellas.

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