jueves, 5 de octubre de 2023

Procesión del Cristo del Mar en Roquetas de Mar

 

Roquetas de Mar celebró la procesión del Cristo del Mar, que se viene realizando desde 2006, con gran participación del pueblo.

Un mentís para quienes dicen que las iglesias están vacías. Cuando no hay culto, claro. En pueblos que se despoblaron, también. En el centro histórico de las ciudades, donde hay pocos habitantes, la mayoría ancianos, y muchas iglesias, también. Pero en otros lugares los hay por miles. Y mucha juventud también, aunque no tanta como nos gustaría ver.


Un templo también nuevo, de 2008 está dedicado a San Joaquín y Santa Ana. Porque siguen construyéndose iglesias. Esta la bendijo e inauguró Don Adolfo González Montes, anterior obispo de Almería.
 
Sus arquitectos fueron Dolores Victoria Ruiz Garrido y Juan José Ruiz Martín. El arquitecto técnico del proyecto fue José Manuel Lobo Rull. Se construye sobre una superficie de 1888,88m2 y es todo un experimento geométrico para conseguir unos espacios interiores que se van a diferenciar por la luz. 

El templo en su nave central tiene una capacidad para 700 personas sentadas y una cabida total de 1300 personas, además cuenta con diversos salones para catequesis, salas de reuniones y una vivienda para el párroco.

Su planta se conforma a partir de un muro contiguo que se pliega sobre sí mismo para configurar la nave central que alberga la sacristía y el despacho parroquial.

La iglesia tiene dos plantas, la planta de acceso a nivel de tierra donde se encuentra la asamblea para actos litúrgicos, la sacristía, el despacho parroquial y la vivienda para el sacerdote. En el sótano se encuentran los salones parroquiales que se accede desde el exterior a través de una rampa.

La forma de la nave es radial con epicentro el altar formando una nave de salón.

Un lucernario recorre transversalmente la nave a modo de gran grieta que atraviesa toda la cubierta y que finaliza en el altar como una llamada a buscar a Dios, invitando a buscar la transcendencia desde el exterior. Este lucernario juega con diferentes volúmenes a modos de prismas que se interseccionan, creando una sensación de flotar a consecuencia de la luz como si buscaran lo sagrado. El techo simboliza el mar de Roquetas agitado por el viento. Los muros exteriores aunque robustos, contienen una multitud de hendiduras horizontales que aparte de otorgar más luz al interior, producen un efecto estético y óptico asombroso.

El templo cuenta con tres capillas dispuestas entre los dos accesos a la nave y en la fachada principal y forman un cuerpo pétreo arropado por el muro exterior, proporcionando de unos espacios para el recogimiento y la intimidad. Las campanas y la cruz se sitúan en una enorme espadaña con forma triangular que se sitúa en el vértice exterior izquierdo de la fachada principal.

Un templo que hace un alegato a la luz de nuestro clima y que como no podía ser menos el blanco es el color predominante con muros blancos y algunos recubiertos por piedra blanca. Un templo alegre que invita a la desnudez del alma, a la comunicación con la transcendencia divina y a un estado espiritual de las personas. Las puertas del templo tienen una altura de nueve metros. Materiales en la solería como el mármol Blanco Macael ponen la guinda a este homenaje a Dios a través de la Luz.

La Parroquia principal e histórica del pueblo es la Virgen del Rosario y hay otras varias iglesias en el municipio, como en El Parador y en Aguadulce.





 




 

                                           Clero y autoridades detrás de la imagen.



                                        Autoridades civiles y militares.
                                     La juventud del pueblo, todos de marineros.





Tras pasar por varias calles del Puerto de Roquetas, la procesión terminó en el Faro, donde el Cristo fue bajado y llevado a hombros hasta la orilla del mar, donde volvió a escucharse el Himno Nacional, como a la salida del templo, y pudieron contemplarse fuegos artificiales en su honor.


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